La diabetes es una enfermedad que se caracteriza por tener concentraciones de azúcar (glucosa) en la sangre muy elevadas. Se presenta cuando nuestro organismo no produce suficiente insulina o cuando no puede utilizarla como se debe. La insulina es una hormona que elabora el páncreas y que permite al organismo transformar el azúcar de la sangre en energía o almacenarla como grasa. Si no se recibe el tratamiento adecuado se pueden dañar: el corazón, los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos, los riñones, entre otros órganos.
La diabetes gestacional es aquella que afecta a mujeres embarazadas que nunca han tenido diabetes, pero que tienen niveles altos de glucosa durante su embarazo. De cada 100 mujeres, cinco tienen el riesgo de desarrollar este tipo de enfermedad. Normalmente se detecta entre la semana 24 a 28 del embarazo y en la mayoría absoluta de los casos, desaparece en cuanto se presenta el parto. Sin embargo, se recomienda que se continúen con revisiones médicas periódicas, debido ha que se ha visto mayor presencia de diabetes tipo 2 a lo largo del tiempo en estas mujeres.
Origen:
No se sabe con seguridad a qué se debe que se debe la presencia de diabetes en estas mujeres. Se piensa que el aumento en la producción de hormonas de la placenta durante el periodo de desarrollo fetal pudiera generar el problema. Estas hormonas probablemente bloquean la producción de insulina en el cuerpo de la madre, produciendo una resistencia a la misma, lo que dificulta que el cuerpo de la madre utilice la insulina para procesar la glucosa necesaria. Esto provoca un incremento en los niveles de azúcar en la sangre.
Que mujeres deben tener especial cuidado:
- Mujeres embarazadas con más de 30 años, o menores de esta edad con obesidad (pesar más de 120% del peso recomendado)
- Tener familiares en primer grado de consanguinidad (padre, madre, hermanos) con Diabetes Mellitus
- Historia personal de intolerancia a los carbohidratos (harinas, azúcar, jugo de fruta, entre otros)
- Peso excesivo de la gestante al nacer
- Hipertensión arterial (presión sanguínea elevada) asociada al embarazo
Síntomas para sospechar la enfermedad:
Por lo general no produce síntoma o molestia alguna, pero sí algunos signos de alarma, como aumento de sed, frecuente necesidad de orinar, pérdida de peso a pesar del aumento de apetito, fatiga, náuseas, vómito y visión borrosa.
Cómo puede prevenirla:
Si presenta algunos de los antecedentes indicados o sospecha que pudiera presentar la enfermedad, acuda con su médico para que le realice la prueba de azúcar en la sangre, y en caso necesario; le indique alguna dieta y rutinas de ejercicio.
Complicaciones:
Si no se trata adecuadamente es probable que se presente aborto o parto prematuro, o el bebé puede nacer con sus niveles de azúcar en sangre bajos. Asimismo, es posible que el recién nacido presente hipocalcemia (niveles de calcio reducidos), policitemia (incremento en los glóbulos rojos), o insuficiencia respiratoria que lo pueden llevar a la muerte.
Tratamiento:
Lo debe determinar su médico
- Se realiza mediante dieta baja en carbohidratos
- Ejercicio regular: al menos caminar durante 30 minutos al día
- Vigilancia de la glucosa en la sangre
- Y en algunos casos, se administrará insulina si es necesaria
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