Yazmín Alessandrini
SECUNDARIAS: Entender y amar a un hombre es, en resumen, lo que la mujer inteligente tiene como regla de oro; en contraste se dice que a la mujer no se le debe entender sino amar. ¡Tremenda paradoja!
He sido invitada a formar esta nueva sección dentro de esta su revista Intensa y con este artículo la iniciamos; y así mismo abrimos un nuevo espacio exclusivo para ustedes que buscan en un artículo algunas respuestas a las respectivas interrogantes derivadas de las relaciones de pareja, las cuales en numerosas ocasiones se encuentran intensamente sumergidas en una problemática sin aparente solución.
Hoy iniciaremos tocando y analizando el siguiente tema: ¿qué tanto puede soportar una mujer al enterarse que su esposo sostiene un affaire? En extremo difícil, ¿verdad?
Lógicamente las reacciones ante una realidad de esa magnitud son muy variadas y dependen directamente de la esencia de cada mujer, la cual se conforma de diversos factores como lo son la idiosincrasia y educación adquirida por cada una de ellas en su núcleo familiar; influyen también situaciones similares ocurridas con antelación y, sobretodo, la inteligencia que casi siempre se contrapone con el orgullo. Estos últimos factores juegan un papel muy importante durante un incidente de esta índole; existen también otros ingredientes en la sopa, como lo son las “mejores” amigas de ella quienes, sin dudarlo, le aconsejarán que lo abandone ipso facto y que lo único que lograrán será complicar las cosas, y muy probablemente terminen siendo las responsables indirectas de la desintegración de una familia.
¿Cómo es que reaccionan la mayoría de las mujeres cuando descubren la infidelidad sin importar que sólo se trate de un affaire pasajero? Bueno, es sabido que pocos son los hombres que salen bien librados de tal situación. Si bien les va reciben un par de bofetadas, y al cabo de un tiempo y dependiendo de su comportamiento pueden regresar a casa bajo las condiciones de su esposa y bajo la mirada perpetuamente desconfiada de la fémina agraviada, quien estuvo a segundos de levantar una demanda de divorcio que, cuando así sucede, ¡entonces sí! el Don Juan en cuestión sabrá lo que es una verdadera “cena de negros” porque, aparte de “confiscarle” gran porcentaje de su sueldo, lo dejará sin casa, sin auto, sin aparatos electrónicos, sin mascota…y peor aún...ella sin tentarse el corazón tomará a los niños como rehenes sin importar que éstos sean afectados sicológicamente. No lo dejará ni a luz ni a sombra, y se encargará que día con día ¡pague cara su osadía y ofensa hacia ella! En pocas palabras y como dicen por ahí... “le hará la vida de cuadritos”.
La otra cara de la moneda, o para ser más claros, existe también la mujer que utiliza su inteligencia que, en combinación con la estrategia, se convierte en un arma letal capaz de tener el control de casi toda la situación, sin que él y el affaire en turno se imaginen siquiera que ella sabe hasta la marca de perfume que su “rival” acaba de recibir por parte de él.
Eso sí, este tipo de mujer que combina tan diestramente esos dos ingredientes, sabe a la perfección cómo mantener enamorado a su marido, sabe también qué es lo que le gusta y le desagrada; está totalmente convencida de que lo que su marido necesita es un poco de distracción, algo o alguien que lo saque de la rutina, que lo mantenga contento y dispuesto a cumplir como hombre y como marido. Parece imposible que eso suceda, ¿verdad? Pero son muchos los casos en que la mujer prefiere jugar las cartas a su estilo y así sacar el mayor provecho de una infidelidad. Claro, ella debe estar segura de que no se trata de algo más serio que una canita al aire y que una casa chica está muy lejos de concretarse, y quizá sepa que no será ni la primera ni la última vez, pero se arriesgará a seguir jugando a la “engañada” con tal de mantener su matrimonio a flote. Con lo anterior no se descarta el sufrimiento y el sentimiento de reemplazo que, aunque pasajero, no dejará de ser doloroso.
Entender y amar a un hombre es, en resumen, lo que la mujer inteligente tiene como regla de oro; en contraste se dice que a la mujer no se le debe entender sino amar. ¡Tremenda paradoja!, ¿no es así?
Yazmín Alessandrini es periodista. Escribe en diferentes periódicos y revistas de circulación nacional. También es conductora de programas de televisión.
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