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¿Cómo saber si mi hijo se droga?

ARIEH GOLDBERG

El 56.6% de los fármacodependientes inician el consumo de drogas entre los 11 y los 15 años, el 28.1%, entre los 16 y los 20 años.Es decir, la mayoría de los drogadictos entraron a ese mundo antes de los 20 años.

El acceso a las drogas es cada vez más y más fácil, por lo tanto existe más posibilidad de su consumo.

La dependencia a la marihuana y la cocaína se inicia con sustancias legales como son el tabaco y el alcohol.

Este libre mercado en el que se promueve el uso del tabaco y el alcohol para todo mundo hace al joven más vulnerable, por estar pasando la etapa de la adolescencia.

El alcohol constituye, en más del 50% de los casos, el inicio a una vida dependiente de las drogas. Y si no comenzamos a disminuir los índices de inicio de fumar y beber en los jóvenes, al entrar a la universidad ya habrán usado marihuana, cocaína y quien sabe cuántas más.

Muchos padres creemos que este problema no le va a pasar a nuestros hijos, pero por desgracia nos empezamos a preocupar hasta que ya tenemos el problema en casa. Mientras sigamos pensando así, no podremos evitar este problema.
Los estudiantes, ya en la secundaria, están consumiendo sustancias, y si no son nuestros hijos son los amigos o los vecinos.

La droga está ahí y seguirá estando siempre ahí, y algún día nuestro hijo se encontrará con ella, ya que se ofrece igual como se ofrece un chicle o un refresco; entonces tenemos que estar preparados, y lo más importante es el haber preparado a nuestros hijos para ese momento y fortalecerlos día a día para que, al llegar ese momento, ellos sepan tomar la decisión acertada.

La droga no sólo destruye al adicto, también destruye a las familias.

Hay diversas situaciones que hacen más vulnerable al joven. Por ejemplo, un joven con baja autoestima, con problemas de ansiedad y depresión, es más vulnerable que uno que no tiene estos problemas; y si en la familia existe alcoholismo o drogadicción, tiene mayor probabilidad.
Se recomienda desarrollar, desde muy pequeños, conductas que no sean dependientes. Por ejemplo, enseñarlos a que estudien solos, sin necesidad de que esté la mamá o el papá a su lado, porque la dependencia puede ser a una sustancia, a una persona, al juego, al sexo, al trabajo, etcétera.

Es importante tener una buena comunicación y relación con nuestros hijos. Dar un buen ejemplo. Entérese con quién se relacionan sus hijos, quiénes son sus amigos, quiénes son sus vecinos; porque si anda con malas compañías, es probable que esté consumiendo drogas o esté a punto de hacerlo.

Desarrolle en sus hijos la autoestima, los valores, la seguridad en sí mismos, para que sean capaces de no demandar ni necesitar sustancias externas para divertirse o para sentirse bien.

Las familias que fomentan la comunicación entre sus miembros, que comparten sus sentimientos, penas y alegrías, son el mejor frente contra las drogas.

A veces resulta difícil establecer la diferencia entre el comportamiento normal y el comportamiento causado por las drogas.

Para saber si su hijo se droga, le propongo resuelva la siguiente evaluación:


1) ¿Su hijo parece retraído, cansado y descuidado en su aspecto personal?
2) ¿Lo nota más hostil y falto de cooperación?
3) ¿Se han deteriorado las relaciones de su hijo con otros miembros de la familia?
4) ¿Ha dejado a sus antiguos amigos?
5) ¿No le va bien en la escuela?
6) ¿Ha perdido interés por los deportes u otras actividades?
7) ¿Han cambiado sus hábitos de comer o de dormir?
8) ¿Usa desodorantes o perfumes en abundancia para tapar algún olor?
9) ¿Tiene actitudes agresivas ante sus preguntas o reclamos?
10) ¿Tiene los ojos rojos?
11) ¿Tiene conversaciones telefónicas o encuentros con desconocidos?
12) ¿En su casa faltan objetos de valor?
13) ¿Se dejó el pelo descuidado?
14) ¿Encuentra usted cajitas de cerillos agujereadas o cualquier otro artefacto que servirían para fumar la colilla de un cigarrillo sin filtro?
15) ¿Tiene su hijo papel para armar cigarrillos (en cajita o sueltos)?
16) ¿Tiene manchas de cigarrillos en los dedos?
17) ¿Tiene olor feo, incluso en la vestimenta y en las sábanas?
18) ¿La nariz le sangra o gotea a menudo?

De 0 a 3 respuestas positivas: No se preocupe.
De 4 a 7: Alerta, esté atento a la conducta de su hijo y consulte si cree necesario con un centro especializado.
De 8 a 12: Consulte con un centro especializado. Es probable que su hijo necesite ayuda.
13 o más: Seguramente su hijo tiene un problema con las drogas y necesita tratamiento.

Si su hijo está consumiendo drogas no se eche culpas, ni pierda tiempo esperando que el problema se solucione por sí solo. Lleve de inmediato a su hijo a una consulta con profesionales especializados y, en caso de que él se niegue, concurra usted y pida asesoramiento.

fuente: www.revistaintensa.com

 
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