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Tosferina

Es una enfermedad infectocontagiosa característica de la infancia. Afecta principalmente a los niños menores de cinco años. En la actualidad cada vez es menos frecuente debido a las campañas de vacunación. La enfermedad afecta la parte superior de las vías respiratorias. Se caracteriza por vigorosos y repetidos ataques de tos.

Causas

La tosferina es originada por una bacteria llamada Bordetella pertussis. Esta bacteria produce diferentes sustancias tóxicas biológicamente activas (toxinas), que desempeñan un importante papel en la producción de la enfermedad. La tosferina es muy contagiosa para las personas susceptibles de contraerla, y en algunos casos es una enfermedad grave. Se transmite la mayoría de las veces por contacto directo con una persona infectada o inhalando partículas que ésta esparce al toser.

Manifestaciones

Los síntomas se presentan aproximadamente a los ocho días posteriores al contagio. Al inicio (estado catarral) el niño presenta molestias similares a los de la gripe, mismas que duran entre una y dos semanas. Posteriormente (estado paroximal) el niño presenta accesos de tos, el afectado tose entre cinco y diez veces sin poder tomar aliento. Cuando la tos finaliza, el aire es inhalado con tanta fuerza que suena al entrar en la tráquea. Los ataques de tos son a menudo provocados por la mucosidad que bloquea las vías respiratorias, pero también pueden producirse por bostezos, estornudos, ejercicios o, inclusive por comer o beber. Estos ataques a menudo asustan porque la cara se vuelve roja o azul (cianosis), los ojos parecen salir de sus órbitas y las venas del cuello se dilatan. Los episodios de tos suelen estar seguidos por vómitos. Aunado a lo anterior se puede agrega fiebre, falta de apetito y ataque al estado general.
Finalmente en el estado de convalecencia los accesos de tos disminuyen progresivamente, esta etapa dura entre una y dos semanas.

Diagnóstico

Por lo característico del cuadro clínico el diagnóstico es fácil en los preescolares o niños mayores de edad, pero en los recién nacidos o niños menores de seis meses el cuadro no es típico y deberá sospecharse cuando la tos es intensa y prolongada. El diagnóstico definitivo solo se puede llevar a cabo mediante análisis del exudado nasofaríngeo especial para bordetella.

Tratamiento

Si el padecimiento se presenta durante el primer año de vida, se recomienda la hospitalización de niño. El tratamiento es a base de antibióticos y sintomático, este último se basa en el control de los accesos de tos, así como mantener una buena hidratación. En caso de requerir hospitalización se administrará oxigeno y se aspirarán cuidadosamente las flemas. Cuando se complica con neumonía se deben utilizarán medidas de tratamiento más estrictas.

Prevención

En pacientes que han estado en contacto con enfermos y no están vacunados, hay que administrar gammaglobulina hiperinmune para prevenir el padecimiento.

Vacunación. Se administra una dosis de la vacuna triple (difteria, tos ferina y tétanos) a los dos meses de edad y esta se repite a los cuatro y seis meses de edad. Los refuerzos se administran al año y a los cuatro años de edad.

Complicaciones

Causan una mortalidad global del 0.2% y afectan sobre todo a los lactantes. Son fundamentalmente: respiratorias: las más comunes, incluyen  bronquitis (inflamación de los bronquios); atelectasia (colapso del pulmón); enfisema (problemas en la entrada y salida de aire en los pulmones); otitis media (inflamación de los oídos) y sobre todo neumonías. Neurológicas: convulsiones y encefalopatía (daño cerebral).

 
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