Definición: La sordera es una pérdida parcial o completa de la audición (capacidad de escuchar). Las personas que presentan esta enfermedad no sólo tienen problemas para oír sino que a menudo no entienden las palabras que oyen, y en general cuanto más fuerte es el sonido que escuchan tienen mayor dificultad para distinguir una palabra de otra. Puede presentarse en niños o en adultos.
La pérdida auditiva se mide en decibeles y esta es de diferentes grados:
20 a 40 decibeles: Sordera leve, no es posible escuchar murmullos
41 a 70 decibeles: Moderada, no puede escuchar conversaciones
71 a 95 decibeles: Severa, no es posible escuchar gritos
Más de 95 decibeles: Sordera profunda, no es capaz de escuchar sonidos que pueden ser dolorosos para una persona con capacidad auditiva normal.
Causas: Existen varias causas:
Pérdida en la capacidad conductiva. Se debe a problemas en la transmisión de las ondas de sonido desde el oído externo. La pérdida sensorineural se refiere a los problemas que ocurren en la cóclea que es la parte del oído que transmite los impulsos auditivos hacia el cerebro.
En los niños, el nervio auditivo puede dañarse por diversas enfermedades como:
- Paperas
- Meningitis
- Rubéola
Ciertos trastornos neurológicos hereditarios, como una rara forma infantil de esclerosis múltiple, también pueden estar asociados con pérdida de la audición. El nervio también puede dañarse por una infección crónica que se extiende desde el oído medio al interno y al cerebro. Ciertas infecciones (rubéola) contraídas durante el embarazo, pueden dañar al feto causando una pérdida de la audición. En los adultos, este problema puede producirse por tumores o infecciones.
Signos y síntomas: Los principales síntomas son:
- Dificultad auditiva
- Dificultad para entender palabras habladas
- Disminución de la habilidad de entender lo que se dice en voz alta
Diagnóstico: Consulte a su médico inmediatamente si presenta pérdida repentina o progresiva de la audición, puede tratarse de una situación grave.
Tratamiento: El tratamiento depende de la causa, si el trastorno está provocado por un tumor, éste puede ser operado. Si existe daño en el nervio auditivo provocado por una infección, puede tratarse con antibióticos. En casos donde el nervio auditivo no está gravemente afectado, es posible recuperar la capacidad auditiva después del tratamiento. Si el daño al nervio es irreversible, un audífono puede ayudar. |