Es la causa más frecuente de discapacidad en niños. Esta alteración se genera alrededor del nacimiento del bebé y es causada principalmente por una lesión en las partes del cerebro que controlan la habilidad para mover los músculos, por lo que los niños afectados, dependiendo del área del cerebro dañada, pueden presentar: incapacidad para mover uno o ambos brazos; una o ambas piernas; una mezcla de un brazo y una pierna; dificultad para mover la mitad del cuerpo; o en casos más graves ambos brazos y piernas. Estas manifestaciones se pueden acompañar de alteraciones sensoriales (problemas en la audición o en la visión) y alteraciones en el lenguaje.
Es posible sospechar este padecimiento desde los primeros meses de edad; el bebé rechaza el biberón o el pezón, o tiene dificultad para tomarlos, no mueve alguna(s) parte(s) de su cuerpo, las cuales están rígidas, o probablemente se presenten movimientos involuntarios e incluso convulsiones. Algunos de estos niños pueden presentar retraso mental que va de leve a intenso.
Causas:
El origen de este problema puede ocasionarse en tres en momentos:
- Durante el embarazo: en esta etapa se generan 35% de los casos, estos son causados por; hipoxia (falta de oxígeno), infecciones en la madre (rubéola), nacimiento prematuro (antes de las 38 semanas), diabetes, exposición a rayos X u otras alteraciones.
- En el parto: en ésta ocurren 55% de los problemas, los cuales se deben principalmente a alteraciones en la respiración del bebé, a lesiones en la cabeza producidas al momento de nacer, por enrollamiento en el cuello del cordón umbilical, o por una incorrecta atención del parto, entre otras.
- Después del parto: esta etapa engloba únicamente 10% de los casos, y estos se dan por ictericia (pigmento amarillo en la piel del niño por incompatibilidad del grupo sanguíneo de los padres), infecciones en el bebé como meningitis (inflamación del cerebro) o por accidentes (traumatismos en la cabeza).
Diagnóstico:
Los padres son los primeros en darse cuenta de que su hijo no se está desarrollando adecuadamente, en general esto se presenta antes de los tres años de edad; el niño tiene dificultades para sonreír, voltearse, rodar o levantar la cabeza, por lo que acuden al médico. El especialista debe realizar un examen minucioso del niño para determinar su desarrollo neurológico y poder establecer el diagnóstico preciso, lo cual debe ocurrir antes del primer año de edad.
Medidas preventivas:
Antes y durante el embarazo
- Acudir a su consulta prenatal
- Vacunarse contra la rubéola
- Suprimir el tabaco, alcohol o el uso drogas
- Evitar la automedicación
- Realizarse los análisis de compatibilidad sanguínea
Después del parto
- Evitar los traumas en la cabeza del niño (usar silla infantil en los automóviles, utilizar casco si el niño anda en bicicleta o patines)
- No descuidar al bebé durante el baño
- Guardar adecuadamente los productos tóxicos que se pueda llevar a la boca
Tratamiento:
No hay cura para la parálisis cerebral, pero si ésta se maneja a tiempo y adecuadamente, el niño puede disminuir algunas de sus limitaciones.
Se requiere de trabajo en equipo, el cual debe estar formado por familiares, maestros, terapeutas físicos y ocupacionales, audiólogo y oftalmólogo, los cuales deberán diseñar un programa educativo y de actividad física para el niño, que deberá desarrollarse en la escuela y en el hogar. En general consiste en terapia física, del lenguaje, ocupacional y recreativa, en casos muy graves probablemente se requiera la utilización de fármacos. |