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Casi todos los niños
padecen ocasionalmente una infección del oído
(otitis media), habitualmente cuando presentan también
un resfriado. A continuación encontrará algunas
recomendaciones que le ayudarán a hacerle frente.
Remedios
casero para aliviar el dolor
Si su niño
despierta a media noche llorando de dolor y con fiebre, ¿qué
puede hacer mientras le es posible acudir al consultorio del
médico?
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Déle
acetaminofén. Pregunte a su médico cuánto
debe darle y cuándo hacerlo, o lea las instrucciones
de dosificación en el envase.
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Afiance el
pecho y la cabeza del niño a la hora de dormir.
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Emplee gotas
nasales de solución salina o de agua del grifo
para adelgazar el moco de la nariz. Para preparar una
solución salina, añada un cuarto de cucharadita
de sal de mesa a ocho onzas de agua. Aplique 2-3 gotas
de cada lado de la nariz según sea necesario.

¿Cuándo
debe acudir al médico?
Aun cuando los síntomas
de su hijo mejoren después de una noche de dolor de
oído, usted deberá ver al médico lo más
pronto posible. El médico necesita averiguar si existe
una infección en el oído y, de ser así,
qué tan seria y si su niño debe tomar antibiótico.
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Si el médico
diagnostica una infección del oído y prescribe
un antibiótico, cerciórese de que su niño
tome el medicamento exactamente como sea indicado. No
deje de darle la medicina cuando parezca que ha mejorado.
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Puede ser
que el médico lo cite a control. Asista a la cita
para que le médico verifique que la infección
ha desaparecido.
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Si las molestias
persisten después de haber visto al médico,
aplique una o dos gotas de aceite mineral ligeramente
tibio en el oído del niño y empuje suavemente
en la zona que se encuentra enfrente del agujero del oído
para extraer el aire del conducto auditivo. Esto permitirá
que el aceite se dirija hacia la membrana timpática.
Después, introduzca un pequeño trozo de
algodón en el conducto auditivo (no profundo) para
evitar escurrimientos. Pregunte a su médico si
este tratamiento es apropiado para su niño.
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Llame al médico
en horas de oficina para informarle si han aparecido síntomas
serios o si el paciente ha empeorado.
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Llame al médico
a cualquier hora si el dolor no mejora o si usted considera
que no puede esperar más porque su niño
está muy enfermo.
¿Qué
puede hacer para prevenir las infecciones de los oídos?
Usted puede controlas
algunos factores que aumentan el riesgo de que su niño
contraiga una infección del oído.
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Mantenga a
su niño alejado del humo del cigarrillo. Los niños
que viven en un hogar en donde hay dos fumadores tienen
una probabilidad tres veces mayor de contraer una infección
del oído que los niños que viven en un ambiente
libre de humo.
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Mantenga a
su niño alejado de los niños enfermos. Los
niños que asisten a guarderías tienen más
probabilidades de padecer infecciones del oído
que aquéllos que permanecen en su hogar. Si sus
niños asisten a guarderías y usted escucha
que hay un resfriado o alguna otra infección, manténgalos
en su hogar, si es posible.
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No le dé
el biberón al niño estando boca abajo. Esto
puede permitir que el líquido penetre a la trompa
de Eustaquio de su hijo.
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Observe los
hábitos de natación de su hijo. Los niños
que padecen una infección del oído no deben
tirarse clavados ni sumergir su cabeza más de 60
cm en el agua.
Los niños
que son amamantados tienen menos probabilidades de contraer
infecciones del oído que aquéllos que son alimentados
al biberón.
¿Cuál
es la causa del dolor de oído?
Normalmente, el
oído medio se encuentra lleno de aire. Sin embargo
cuando el niño padece un resfriado o una infección
parecida, los microbios pueden desplazarse desde la nariz
hasta la trompa de Eustaquio y causar una infección
por detrás de la membrana timpánica. A medida
que se forma pus, la presión en el oído medio
aumenta, y el oído comienza a provocar dolor.
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