|
Cuidado
general de los pies
Las molestias,
el dolor y la deformidad de los pies dificultan o impiden
las actividades cotidianas. A continuación se mencionan
algunas sugerencias para que usted evite los problemas de
los pies:
-
Lávese los pies con regularidad. Cerciórese
de lavar bien entre los dedos. Seque sus pies y dedos con
cuidado antes de ponerse los calcetines y los zapatos.
-
Examine sus pies todos los días. Cuando usted
se bañe o se vista, vea si existen lesiones en la
piel, sobre todo entre los dedos. Examine las zonas lastimadas,
en las que los zapatos ejercen fricción sobre sus
pies y dedos. Compare un pie con el otro para detectar cualquier
cambio.
-
Acojine las zonas lastimadas. En ocasiones, usted obtendrá
alivio al aplicar parches, cojines o plantillas que se venden
en las farmacias sobre las regiones lastimadas de sus pies.
-
No use zapatos ajustados. Los zapatos de piel rígida
o de plástico muy duros. Si usted es mujer, debe
dejar de usar zapatos puntiagudos con tacones altos y sustituirlos
por zapatos más amplios, más suaves y con
tacones más bajos.
-
Mantenga sus pies secos. Si sus pies sudan mucho, trate
de usar zapatos que tengan poros en la parte superior y
de cambiarse los calcetines o las medias dos veces al día.
Aplique talco directamente en los pies. Si usa medias de
nylon, que tienden a retener la humedad, use un forro absorbente
debajo de ellas.
-
Informe a su médico sobre los problemas serios. Si
el dolor es intenso o persistente, si existen grietas de
la piel entre los dedos, si los huesos del pie o de los
dedos parecen estar fuera de su sitio, o si la piel está
enrojecida, hinchada o es dolorosa, será necesario
que busque ayuda profesional con su médico o con
un especialista en los pies (podiatra).
Qué
hacer para los problemas específicos.
Aunque
es conveniente que consulte a su médico, usted podrá
minimizar el dolor y las lesiones si tiene en cuenta algunos
aspectos. A continuación se hacen algunas sugerencias
para hacer frente a algunos problemas comunes de los pies:
- Los
juanetes son prominencias óseas de gran tamaño
que se encuentran en la base de un dedo, en la parte interna
o externa del pie, en donde el calzado produce fricción.
Los zapatos más grandes o los de piel muy suave le
proporcionarán alivio. Use zapatos deportivos, sandalias
o botas amplias por lo menos durante una parte del día.
- Los
callos son placas de piel engrosada que se desarrollan en
los sitios en donde el calzado produce fricción sobre
el pie o los dedos. Los parches que se venden en las farmacias
a menudo disminuyen la presión y el dolor, y los
ácidos leves disuelven la piel endurecida. Aunque
usted se sienta tentado a cortar la piel con una hoja de
afeitar, será más conveniente dejar que el
médico lo haga.
- Las
verrugas son excrecencias que pueden aparecer en cualquier
zona del pie, ya sea solas o en grupos. Usted podrá
eliminar las verrugas con preparaciones especiales que se
venden en las farmacias, pero es mejor consultar al médico.
Nunca trate de cortar las verrugas con una hoja de afeitar
o un cuchillo; es probable que sangren en forma profusa.
- El
dolor del arco o del talón puede ser secundario a
muchas causas. En ocasiones son útiles los soportes
para el arco o los cojines para el talón. Si usted
es obeso, la reducción del peso disminuirá
la presión en la región afectada.
- Los
dedos flexionados se conocen como dedos en martillo, dedos
en garra o dedos en mazo. A menudo se forman callos sobre
ellos. Algunos pacientes no requieren ningún tratamiento,
y otros se sienten mejor al usar zapatos más amplios
con parches o cojines. La espuma de látex, el fustán
y la piel de cordero son algunos materiales que disminuyen
la presión en los sitios lastimados.
- El
dolor entre el tercero y el cuarto dedo ocurre cuando un
nervio se inflama y produce una sensación quemante
o punzante. El dolor suele desaparecer al quitarse los zapatos
y se vuelve más tolerable al usar zapatos más
amplios.
|